El periodista Álvaro Sánchez León (Sevilla, 1979) colaborador free lance de varios medios periodísticos es conocido por sus entrevistas publicadas en su libro España en Pause, en 2018 así como por su biografía de Javier Echevarría, En la tierra como en el cielo (Rialp). Ahora regresa con una semblanza de Benedicto XVI titulada Emérito. Rebobinando a Ratzinger (Palabra, 2023) en la que construye un retrato humano del personaje con una técnica de collage periodístico y explora su vida desde distintos ángulos y miradas.

El libro, prologado por Valentina Alazraki, periodista de Televisa en el Vaticano desde hace 45 años, recoge recuerdos de su infancia y familia, así como testimonios de amigos y gente cercana y recorre su trayectoria: su etapa universitaria, sus dificultades en Alemania durante la Segunda Guerra mundial, su época como prefecto de la Congregación de la Doctrina de la fe junto a Juan Pablo II, su papado y su retiro en Castelgandolfo.

El autor se ha entrevistado con personajes de lo más variado que conocieron a Benedicto XVI. Entre otros muchos asoman en estas páginas su secretario Monseñor Gänswein, Federico Lombardi, que fue portavoz del Vaticano, cardenales, obispos, periodistas y gente de a pie como su sastre, el portero de su casa o el dueño de una cafetería que frecuentaba J. Ratzinger en el barrio Borgo Pio. Sánchez León ha trabajado durante cuatro años para reunir un rico y abundante material con el que dibuja la personalidad de Benedicto XVI. Un hombre brillante cuyo saber destacó en el Concilio Vaticano II y en todo momento. Buen conocedor del mundo universitario y con una inteligencia que siempre fue de la mano de la bondad y del cariño con todos. Una persona cercana y afable, con una sencillez unida a la verdad, alguien que sabía que su compromiso, también como emérito, era mantener la unidad de la Iglesia en todo momento y que siempre antepuso la lealtad a sus ideas.

Sánchez León presenta una excelente biografía, escrita con pluma ágil y gran versatilidad narrativa, con la inclusión de numerosos testimonios y anécdotas, recursos que hacen que su lectura resulte muy interesante y amena.

Álvaro Sánchez León

¿Evadirse o generar cambios? Un dilema y cinco tendencias para 2023

A diferencia de las listas de tendencias al uso, que acaban yuxtaponiendo fenómenos sin orden ni concierto, las de Marian Salzman suelen presentar un marco interpretativo para hilar y dar sentido a algunas motivaciones. La de este año lleva implícito un dilema: ¿aprovecharemos los meses por venir para generar cambios en nuestra vida y en la sociedad, o prevalecerán la evasión virtual y la mentalidad de búnker?

El marco de su informe para 2023, podría resumirse así: si hace dos años vivimos un momento colectivo de optimismo –las ganas de que acabara la pandemia alimentaban el deseo de algo distinto–, hoy parece que crece la incertidumbre. Pero entre un estado de ánimo y el otro hay un elemento común: la determinación de replantearnos qué estilos de vida y qué modelo económico queremos tener.

A las puertas de 2021, Salzman, prestigiosa analista de tendencias, cifró ese “apetito de cambio” en la sed de profundidad, en la aspiración a vivir de forma más pausada y sencilla, en el “regreso a lo real”… Algunas de estas aspiraciones se colaron en la lista de macrotendencias que proyectó para los años por venir. ¿Qué hay de esos grandes deseos?

Vidas virtuales

La vuelta a lo real sigue presente en el deseo de reducir la dependencia de las pantallas, nueva bandera de algunos colegios públicos de Estados Unidos; en los alegatos a favor de la vulnerabilidad, la ética del cuidado o la corporalidad, que nos hablan de la necesidad de zambullirse en el mundo físico y tocar vida, lo mismo que los cantos a los paseos al aire libre o al “trabajo profundo”; e incluso se ve también en el éxito de BeReal, una red social que reinventa el postureo al invitar a compartir selfies sin filtros.

Pero este año, Salzman quiere alertar de la tendencia contraria: el desdibujamiento de la realidad. Aquí sitúa desde engaños deliberados que siguen la estela de la posverdad y las noticias falsas, como los deepfake o el gaslighting –elegida por el Diccionario Merriam Webster como palabra del 2022 para “describir mentiras que son parte de un plan mayor”–, hasta innovaciones con serias implicaciones sociales: influencers virtuales que fijan unos estándares de belleza todavía más inalcanzables que los actuales de Instagram; noticias y podcasts generados por inteligencia artificial; psicoterapia con chatbots; amigos o parejas virtuales, como los que ofrece la aplicación Replika; mundos de ficción alojados en el metaverso

Para Salzman, este tipo de tecnologías nos pone ante una pregunta crucial: “¿A qué y en quién podemos confiar?”. Y advierte que pueden ser una nueva fuente de desigualdad entre “ricos y pobres tecnológicos”, entre “informados y desinformados”.

La paulatina migración a espacios y relaciones virtuales suscita una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto es sano que una sociedad se evada, a través de cada vez más medios, en mundos paralelos? ¿Por qué esta necesidad de huir de lo real? El asunto lo planteó con toda seriedad el filósofo Marcelo López-Cambronero en su libro La edad virtual, donde defiende que esa forma de escapismo bien podría estar ocultando el horror –típicamente posmoderno– a la concreción de la existencia que trae lo real. Es “el crecimiento ilimitado de las posibilidades venideras” y las pocas ganas de condenarnos a una vida con raíces, lo que podría estar llevando a muchos a querer “ir más allá de lo real”. Lo que, en último término, revelaría una crisis de sentido.

En cambio, para la analista cultural Mary Meehan, autora de una lista de tendencias para Forbes, la fascinación por lo virtual no sería más que una manifestación de una de las pulsiones del momento: el afán por aprender, experimentar, descubrir… y romper la costra gris de monotonía que nos han dejado casi tres años de pandemia. En su opinión, otras dos manifestaciones de esa tendencia serían el desquite a través de los viajes (conocido como “turismo de venganza”) y el entusiasmo con la exploración espacial.

Hola. Estoy aquí. Existo

En 2023, dice Salzman, veremos crecer la contestación a determinados repartos de poder que hasta ahora considerábamos intocables. Parte de este pronóstico tiene mucho de retrospectiva: la analista sigue viendo la pandemia como “la inesperada oportunidad” que tuvimos de repensar prioridades. De ahí surgió, por ejemplo, el replanteamiento en el mundo laboral, expresado en fenómenos como la Gran Dimisión, el quiet quitting o la semana laboral de 4 días.

Pero quizá la tendencia más sólida en este ámbito es que cada vez se acepta menos la idea de que los empleados deben entregarse sin rechistar a engrosar los beneficios de los empresarios y los inversores. En cambio, cabe añadir, crece la convicción –incluso entre socios inesperados– de que los trabajadores también tienen derecho a participar en las ganancias que ayudan a crear y de que las empresas deben crear valor para todos aquellos que se ven afectados por su actividad.

De modo que no todo es repudio. Es verdad que crece el descontento hacia el capitalismo, al que ahora se imputan todo tipo de males sociales, como señala Salzman. Pero también que la tendencia a reequilibrar derechos puede preparar el camino a sistemas de libre empresa más equitativos.

El empoderamiento es otra de las tendencias que aparece en la lista de Meehan: sea a través de grandes sacudidas políticas, como las protestas en Irán, o de cambios pacíficos e innovaciones, como el auge de la Web3 y las redes sociales descentralizadas, en 2023 la gente seguirá luchando para exigir “sus derechos o simplemente para ser escuchada y apreciada”.

El momento actual bascula entre las ganas de cambio social y la necesidad de sentirse protegido

Felicidad de búnker

Por paradójico que suene, para Salzman, otra forma de ganar poder es replegarse en “mundos pequeños” que ofrecen protección frente a la incertidumbre. La analista computa esta tendencia entre las positivas, pero también hay razones para pensar que es más ambivalente de lo que la pinta.

Si crecen las opciones de trabajar desde casa, es lógico que invirtamos más en los hogares. Pero esto no va solo de ponerse cómodos, dice Salzman. Tiene que ver con dos filosofías de vida de origen escandinavo: el hygge, que invita a alcanzar la felicidad a través del disfrute de las pequeñas alegrías cotidianas; y el lagom, que aboga por la moderación y el punto medio.

Y tiene que ver también con una respuesta adaptativa: si el mundo anda revuelto, se entiende que la gente sienta “una mayor necesidad de protección –contra todo, desde virus que mutan y fenómenos meteorológicos hasta mercados laborales y cadenas de suministro inciertas– y que esté fortificando sus hogares con la tecnología, los bienes y las opciones de entretenimiento que cree necesarias para superar cualquier crisis que se avecine”.

Pero esta “mentalidad de búnker” –como la llamó en otro informe– no casa bien con el deseo de generar cambios sociales. En el fondo, no hay mucha diferencia entre escaparse a mundos virtuales y encerrarse en cápsulas de lujo en el jardín de casa.

Una historia de éxito

Quizá como contraste, Salzman ofrece una historia de éxito en el terreno de las conquistas sociales: la “normalización de la sostenibilidad”. La toma de conciencia de la crisis climática ha sido tan fuerte –dice– que en poco tiempo ha pasado de debate social a brújula que guía las decisiones de muchos.

Algunos ejemplos: sistemas de puntos que recompensan las compras ecológicas, marcas de ropa que renuncian a las colecciones de temporada a favor de una “permanente”, nuevos modelos de reparto, etiquetas de huella de carbono en los alimentos, pinturas ultrablancas en los edificios para reducir la necesidad de aire acondicionado, pequeños bosques urbanos, más viajes en autobús y tren que en avión…

Otra tendencia al alza: el recurso al sonido para mitigar algunos males de la sociedad moderna. Ya se ensayó este camino con las investigaciones sobre el efecto beneficioso de la música en las personas con alzhéimer y demencia, recuerda Salzman. Y ahora el “ruido marrón” podría ayudarnos a relajarnos y a mejorar la concentración.

El balance final de Salzman rebosa optimismo, aunque todo depende de con qué contenidos llenemos sus palabras: “Aferrándonos a la verdad y defendiéndola, repensando instituciones y enfoques que han dejado de funcionar para la mayoría, adoptando estilos de vida más acordes a nuestro planeta en peligro, aprovechando el poder del sonido y creando mundos más pequeños, más ricos y más defendibles, estamos inyectando propósito y estabilidad a una existencia que con demasiada frecuencia se siente frenética y a la deriva”.

Fuente: ACEPRENSA

Foto de Miguel Henriques en Unsplash

 

 

Lo sabemos: las empresas tecnológicas se rifan nuestra atención, como lo hace la industria del entretenimiento, las compañías de publicidad, las aplicaciones, los medios, hasta los influencers.

Somos carne de clic. Es como si, bajo el capitalismo digital, todo estuviera dirigido a alterar nuestro ecosistema cognitivo y la atención se hubiera convertido en el nuevo oro.

Nos sabotean la concentración con el mismo empeño con que se buscaban pepitas en el légamo. Miren el móvil o el ordenador: lleno de notificaciones que, en casa, nos recuerdan lo que abandonamos sin atender en la bandeja de entrada del despacho y cuando estamos en la oficina nos avisan de las tareas domésticas pospuestas.

Contenido

El coloquio se centrará en uno de los artículos más leídos de ACEPRENSA: Trabajar sin distracción, claves del éxito de Carl Newport, Céntrate. Las cuatro reglas para el éxito en la era de la distracción.

El «Deep Work» es la capacidad de concentrarse sin distracciones en una tarea cognitivamente exigente. En un mundo altamente competitivo que además incentiva la hiperconexión y la multitarea, la atención se ha convertido en un activo extremadamente valioso.  A partir de cuatro reglas prácticas, Carl Newport demuestra que reforzar nuestra capacidad de concentración y saber alejarse de las distracciones tecnológicas son los primeros pasos para lograr la felicidad y el éxito profesional.

Sugerencias verano

PRESENTACIÓN

Quienes en las próximas semanas comenzarán sus vacaciones, probablemente querrán ideas de lecturas amenas y enriquecedoras. Esta es una selección de diez novelas de temáticas diversas, que pueden ser un buen acompañante para largos ratos de ocio. Todos los títulos han aparecido en los meses recientes y son fáciles de encontrar en el mercado.

CONTENIDO

Novelas sugeridas por ACEPRENSA

Novelas recomendadas por TROA

 

 

Una decisión se toma bajo incertidumbre cuando no es posible asignar probabilidades a los eventos posibles. En este caso, sin llegar a la completa ignorancia, el decisor no tiene, ni siquiera en forma subjetiva, un cálculo de la probabilidad de ocurrencia de los diferentes eventos. En esta jornada mediante el método del caso analizaremos cómo tomar las mejores decisiones, en el ámbito empresarial, en momentos de riesgo e incertidumbre.

Contenido:

Sesión 1:

EL ANÁLISIS EN LA TOMA DE DECISIONES

Introducción a los árboles de decisión

Sesión 2:

ACTITUDES ANTE EL RIESGO Y LA INCERTIDUMBRE

Herramientas para tomar mejores decisiones

Los participantes trabajarán previamente en dos casos de los que se le enviará el documento correspondiente.

Prof. Titular de Filosofía del hombre y de la cultura en el Departamento de Humanidades de la Universidad CEU-Cardenal Herrera (Valencia/Elche) desde 2006.

Ha sido profesor en las Facultades de Filosofía, Teología y Medicina de la Universidad de Navarra (1990-1996), en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Pública de Navarra (1996-1998) y en la Facultad de Antropología Social y Cultural de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (1998-2006). Ha impartido cursos, seminarios y conferencias en universidades nacionales e internacionales, en centros culturales y educativos, escuelas de negocios y de gobierno.

También ha sido profesor investigador en el Instituto de Ciencias para la Familia y en el Instituto Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra (1992-97), y profesor en el Instituto Pontificio Juan Pablo II de Valencia (2010-16). En la actualidad colabora en el Instituto de Filosofía Edith Stein en Granada. También es profesor invitado de la Universidad de Piura (Lima/Piura) Perú.